FILOSOFIA

¿Cómo el yoga hace flexible la mente?

Con un minuto de yoga hay cambios, pero la práctica constante hace posible modificaciones en los circuitos neuronales del cerebro

Por: Iraís de Anda

Un yogui utiliza el asana o las posturas como un espacio de meditación, un yogui tiene realizaciones en tanto tiene control de sus emociones sobre todo las más difíciles como la ira y los celos. Estos son los efectos más profundos, según la enseñanza que comparte la maestra Koncha Pinós-Pey, experta en neuroplasticidad y los efectos a través del yoga, un enfoque que es conocido como neurogénesis y converge directamente sobre los circuitos neuroplásticos, es decir la naturaleza y funciona- miento de las neuronas.

Pinós-Pey explica que la plasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para alterar sus propiedades biológicas, químicas, físicas y su regeneración. “Existen ventanas de oportunidad para reformular la génesis, por ejemplo, en madres embarazadas que hacen yoga durante las primeras 16 semanas de gestación, no solo resulta ser beneficioso para ella como mujer, sino también para la circuitería de su bebé en el cerebro y tener mejor calidad de vida que el resto”, comenta. Dicha afirmación se fundamenta gracias a las primeras investigaciones del neurocientífico Jon Kabat-Zinn que visitó India en los 80, aunque no fue sino hasta los años 90 que el Instituto de Massachusetts comenzó a probar con algunos ejercicios que lograban calmar dolores crónicos.

A partir del 2006 el neuropsicólogo Richard J. Davidson, de la Universidad de Wisconsin, consiguió probar el efecto de la práctica y la meditación analizando a yoguis con por lo menos 10 años de práctica y vio como un minuto de meditación repercutía directamente en los circuitos neuroplásticos.

Sus estudios probaron que al formar el hábito y disfrutar de las bondades que poco a poco se manifiestan en el modo de pen- sar y actuar, se despiertan canales sutiles en el cuerpo anidados en los chakras, los cuales unen mente y cuerpo valiéndose de la psicología que también representa el yoga. Pinós-Pey explica que gracias a esto, se evidencia que junto con la meditación, se puede aprovechar de la ciencia del yoga para controlar enfermedades como el Alzheimer, depresión, estrés y hasta un duelo importante.

Koncha habla de las “neuronas espejo” que tienen un papel fundamental en la neurogénesis, ya que se encuentran en el neocórtex, que es la parte del cerebro desarrollada más reciente. Gracias a estas células del sistema nervioso tenemos la capacidad de visualizar una acción antes de realizarla y de construir autonarrativas sobre nosotros mismos. Por eso un yogui para hacer una asana primero la ve y después la ejecuta, esto nos vuelve seres con capacidades viso espaciales lo cual, nos permite flotar, hacer acrobacias y relacionarnos con la materia.

“La neuroplasticidad del cerebro es la capacidad que tiene la mente de modificar al cerebro y viceversa, y a la vez observarse aprendiendo del proceso. El yoga es una ciencia que aún no hemos logrado descifrar del todo. Es como una plastilina que se puede ir modificando, desde el primer minuto. A los ocho minutos hay cambios más sensibles, a las ocho semanas hay gran- des cambios pero solo al año hay grandes modificaciones, por eso hay que persistir en la práctica»