ESTILO DE VIDA,  FILOSOFIA

Rezpira

Todo comienza con un respiro. Este ejercicio natural es el principio y el fin de la vida pero tiende a perderse en la monotonía de tantos minutos que contiene el día y aun así, sigue siendo vital. Quien ha entrado en una clase de yoga sabe que ingresa a una atmósfera regida por el ritmo respiratorio, pues es el mecanismo que sincroniza el pensamiento, el espíritu y el cuerpo en un mismo momento.

La atención en la respiración nos trae al momento presente, si quieres comprobarlo prueba seguirle la pista a tu ciclo respiratorio durante actividades cotidianas como comer, mientras te lavas los dientes, al despertar, cuando tienes una reunión de trabajo o al manejar. Intenta hacerte conciente y cuenta diez respiraciones seguidas en esas acciones. Una analogía de la meditación relata que un momento de atención es como una gota de lluvia y cuando se sostiene más la concentración entonces se acumula el agua hasta que se convierte en un río sereno que fluye.

En el yoga el Pranayama, la energía vital que mueve el universo, es el cuarto de ocho pasos que integran esta filosofía ancestral.
Eleva la respiración a un nivel sagrado al regular las fases del aliento. Estas consisten en puraka: inhalación, rechaka: exhalación, Antarana Kumbhaka: retención de la inhalación y Bahya Kumbhaka: retención de la exhalación.

Tomar el timón
Toda postura, desde Tadasana (Montaña) hasta Sirsana (Sobre la cabeza), se construye con el cuerpo físico, el cuerpo de la respiración y la atención al presente. Mantenerse consciente y alerta es posible a través de la respiración, ésta regula la percepción y finalmente nos coloca detrás del volante que conduce las vibraciones mentales, es decir los pensamientos que muy a menudo toman el rol del chofer.
Hacer de la respiración un rezo es atender el presente. La respiración unifica el tiempo con el espacio y calma la mente, pues como enseñó la maestra Indra Devi: La mente es la señora de los sentidos y el aliento es el señor de la mente.

ANULOMA VILOMA PRANAYAMA

  • Aparta un tiempo para meditar. A partir de cinco minutos
  • Pon una alarma para evitar distracciones
  • Siéntate cómodo en el suelo o en una silla
  • Has Vishnu mudra, un gesto del Pranayama
  • Con el pulgar sella el orificio derecho de tu nariz. Inhala por el lado izquierdo en cuatro segundos
  • Con el anular y el meñique cierra la fosa izquierda y sostén ambas fosas durante cuatro segundos
  • Libera el pulgar y exhala por el orificio derecho durante cuatro segundos

Repite el ejercicio alrededor de 16 veces. Después mantén la respiración natural sosteniendo la atención en el entrecejo. Aguarda a que suene tu alarma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *