ESTILO DE VIDA,  FILOSOFIA

Yoga & masaje: analgésicos naturales

Por: Jesús Anguiano Sierra

El yoga trabaja sobre los centros de energía que están localizados en determinadas partes del cuerpo armonizándolo, permitiendo que la energía circule y fluya naturalmente, modificando el funcionamiento del organismo y equilibrándolo.

Y el masaje, que últimamente es más conocido y aceptado por la comunidad médica como tratamiento alternativo para mantener la salud, estimula este flujo de energía vital restableciendo su flujo y dinamismo, manteniendo estados saludables más prolongados. Además la mente se repone del cansancio y sobrecarga por el estrés cotidiano. De hecho, simplemente eliminando el estrés con la combinación de estas disciplinas, veremos un cambio radical en el nivel de salud y en todos los aspectos de la vida.

El yoga es buena mancuerna de los masajes como tratamiento alternativo, pues desde el siglo IV A.C. Hipócrates ya valoraba el efecto terapéutico del masaje, y hoy se sabe que pueden reducir el dolor en personas con artritis, fibromialgia, mejorar el síndrome del túnel carpiano y otras dolencias crónicas como lumbalgia o nervio ciático.

La práctica de ambos produce efectos analgésicos valiosísimos para mejorar la calidad de vida que coadyuvan en la prevención y tratamiento de dolencias y padecimientos. El creciente interés por estas disciplinas llevó a la creación del Touch Research Institut (Instituto de Investigación del Tacto) instalado en Miami, EU, en 1992 en donde se realizan muchos de los estudios que comprueban que tanto el yoga como un masaje relajante consiguen un efecto calmante y restaurador, pues disminuyen tanto el ritmo cardíaco y respiratorio como la presión arterial.

Aunado a esto, producen descansos reparadores y oxigenan el organismo, lo que acelera la recuperación de lesiones y mantiene los tejidos en estado óptimo.

Vale la pena mencionar que entre los beneficios del yoga está el aumento de la fuerza muscular, lo que supone una protección frente a posibles lesiones a parte de que fortalece órganos y tejidos; mientras que el masaje tonifica el músculo, y de hecho se considera un ejercicio pasivo que devuelve el equilibrio a los líquidos intramusculares por lo que recupera la flexibilidad, dándole rendimiento al cuerpo y eliminando los dolores post-ejercicio.

La combinación además logra cultivar el autoconocimiento, ya que amplía y profundiza los conocimientos sobre nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra energía.

 

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