FILOSOFIA

YOGA RELOADED

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Fue un poeta místico y musulmán quien dijo: “Alá, líbranos del mar de nombres”. Por seguir su consejo he escrito esta nota.

L a popularización del yoga no fue un fenómeno del todo para celebrar. Por un lado, fue gracias a la expansión global de esta disciplina que muchos de nosotros quedamos enterados, y nos adentramos en ella.

Por otro, la simplificación y estandarización que el yoga sufrió gracias a esta divulgación masiva nos ha dado un producto cultural harto deficiente. Ese yoga estándar quedó tan débil que fue fácilmente asimilado a la cultura de consumo suntuario que podríamos llamar el estilo burgués chic o el estilo trascendental chic o la moda hipster asia fusión.

En fin, mil nombres para capturar un fenómeno de consumo en el que el yoga se convirtió. El problema particular del yoga como fenómeno de consumo suntuario fue que, bueno: la raison d ́être del yoga era justa- mente antisocial. El yoga, digamos, antes de, propone sustraerse a todas las categorías de la interacción social, y propone la introversión y la investigación profunda del Yo (el afamado ich de Freud), para así lograr la bella y honda soledad positiva (el kaivalya).

Con una meta así, es evidente un déficit de transacciones que luego redundan en un estilo de vida austero poco compatible con modas de consumo activo (el maná del capitalismo), salvo aquella popular en Brasil, llamada la moda chi menchigu (transcripción fonética).

Para asimilar el yoga a las demás propuestas sociales productivas, era cuestión de darle la vuelta y presentarlo como autoayuda, como crecimiento personal, como herramienta del Yo.

The rest is history. Surge el yoga de los mil nombres. Por supuesto si no fue- se porque el planeta Tierra se está acabando, el vector que une al yoga con el consumismo no sería un asunto interesante. Pero sí: la Tierra se está acabando. Y curiosamente, la verdadera tradición del yoga nos puede dar una pauta.
¿Por qué verdadera? ¿No es eso exclusivismo? Incluso, suena dogmático. Eso es lo que exploraremos en la próxima entrega.

SADÚ LEÓN

Autor deCien días hacia el Nirvana, publicado por la Universidad de Guadalajara. Sadú creció en São Paulo, Brasil y a los 18 años conoció a Uttar Pradesh, uno de los 29 estados de la India. Ahí descubrió a personas que describe como “sucios vagabundos marihuanos llamados sadhús”. De familia kosher, el joven Sadú impresionó a sus padres con sus decisiones y él mismo quedó impresionado por lo que su mirada descubría. Vivió siete años en un monasterio budista y diez en Nueva York. Viajó y fue discípulo de Dharma Mittra y otros maestros. En el año 2010 se estableció en México y radica en Guadalajara. Dice que aquí duerme intensamente, lee, escribe, da cursos de masaje thai y practica yoga.